Otoño, tu nombre lo di
ce todo.
Como habrán notado ya se puso frío en Santiago. Hay una nube café que sobrevuela permanentemente la ciudad inundando cada rincón, opacando su belleza natural. No es raro que el ánimo decaiga; los días son más cortos, hace frío, empieza la rutina, no dan ganas de ir a clases y el viento en la playa escasea.
Con todo, esta horrible estación del año llamada Otoño, causante de profundos declives en mi estado de ánimo, tiene felizmente su fin cuando avistamos las primeras lluvias que cambian la monotonía del paisaje, limpian el aire y traen un poco de nieve a nuestras resecas montañas.
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